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Aditivos para bloques y adoquines: qué hace cada familia y cuál sirve en concreto seco

2026-08-17 · 9 min de lectura

Casi todo lo que se ha escrito sobre aditivos está pensado para concreto plástico: mezclas fluidas, con asentamiento medible, que se vierten en una formaleta. El vibroprensado trabaja en el extremo opuesto —concreto de asentamiento cero, con 4% a 9% de humedad— y ahí varios aditivos hacen algo distinto de lo que promete su ficha técnica.

Ese malentendido es el origen de la mayoría de los fracasos que veo en planta: no aditivos malos, sino aditivos correctos usados con la lógica equivocada.

1. La diferencia que lo cambia todo

En concreto plástico, un reductor de agua aumenta la fluidez: lo ves, el cono se abre más. En concreto seco no hay fluidez que aumentar. Lo que hace ese mismo producto es reducir la fricción interna entre partículas, permitiendo que la máquina alcance la misma densidad con menos energía o con menos agua.

La consecuencia práctica es que no puedes evaluar un aditivo para bloques mirando la mezcla. En concreto plástico el efecto es visible en el cono. Aquí el efecto solo aparece en tres sitios: el peso de la pieza recién desmoldada, su comportamiento al desmoldar y la resistencia a los 7 y 28 días. Si tu proveedor te propone evaluar un aditivo sin pesar piezas, no está evaluando nada.

2. Las familias del mercado, con lo bueno y lo malo de cada una

Los nombres comerciales confunden más de lo que ayudan: dos productos con nombres parecidos pueden hacer cosas distintas, y dos nombres distintos pueden ser la misma química. Lo que sigue es la clasificación por lo que realmente hacen, con lo que aporta cada familia y lo que hay que vigilar.

Reductores de agua y plastificantes

Dispersan las partículas de cemento que tienden a aglomerarse, liberando el agua atrapada entre ellas. En vibroprensado eso se traduce en mayor densidad con la misma humedad, o en igual densidad con menos agua. Se venden en tres generaciones, y la diferencia entre ellas importa más de lo que sugiere el precio.

Lignosulfonatos. Los más antiguos y los más baratos.

Naftalenos y melaminas. La generación intermedia.

Policarboxilatos (PCE). La generación más reciente.

Tensoactivos y lubricantes de mezcla

Reducen la tensión superficial del agua y la fricción entre partículas y contra las paredes del molde, ayudando a que la mezcla se acomode durante el vibrado y salga limpia al desmoldar.

Hidrófugos e impermeabilizantes

Reducen la absorción capilar de la pieza terminada. Los de base estearato son los más comunes.

Aceleradores de resistencia inicial

Adelantan la ganancia de resistencia para poder manipular y estibar antes.

Agentes de cohesión en verde

Poco conocidos y muy específicos del sector: mejoran la capacidad de la pieza de sostenerse entre el desmolde y el fraguado.

Desmoldantes

No van en la mezcla sino en el molde, pero forman parte del sistema y conviene tratarlos como tal.

Pigmentos

Tampoco son aditivos en sentido estricto, pero comparten dosificador y comparten problemas.

Inclusores de aire: la familia que aquí no aplica

Se incluye para evitar el malentendido. En concreto plástico se usan contra los ciclos de hielo y deshielo. En vibroprensado, el aire incorporado compite directamente con la compacidad, que es de donde sale la resistencia de la pieza. Y en el Caribe colombiano no hay ciclos de hielo y deshielo que justifiquen la contrapartida.

3. El error que más caro sale: la sobredosis de superplastificante

Merece sección propia porque es frecuente y contraintuitivo.

En concreto plástico, pasarse de superplastificante produce segregación visible: el agregado se va al fondo y el agua sube. Se detecta enseguida.

En concreto seco, la sobredosis de PCE hace algo más traicionero: la mezcla pierde cohesión en verde. Sale de la máquina aparentemente bien, y se deforma o se desmorona al manipularla. El operario, viendo que las piezas fallan al desmoldar, suele reaccionar subiendo el agua o subiendo el aditivo, que es exactamente lo contrario de lo que hace falta.

Dos cortes del mismo material. En concreto plástico el agregado grueso se acumula en el fondo y arriba queda el agua; en concreto seco ocurre al revés: el grueso asciende a la cara superior y los finos se cuelan hacia abajo

Y la segregación, que sería el otro aviso, aquí ocurre al revés. No hay agua libre que empuje nada hacia arriba: lo que manda es la vibración sobre un material granular, y bajo vibración las partículas grandes ascienden mientras las finas se cuelan por los huecos que van dejando. El agregado grueso sube en lugar de precipitarse. Quien busca el síntoma que conoce del concreto plástico —el grueso acumulado en el fondo— no lo encuentra, y concluye que no hay segregación. La hay, y está en la cara superior de la pieza.

Encontrar la dosis correcta pide una prueba de dosis creciente: subir el aditivo por escalones y medir en cada uno el peso de la pieza y cómo se comporta al desmoldar. Es lento, y es la única forma de saber dónde está esa ventana con tu mezcla y tu máquina, que no tienen por qué coincidir con las de la ficha técnica.

4. Lo que un aditivo no puede arreglar

Esto ahorra dinero a quien lo entiende a tiempo. Ningún aditivo corrige:

El orden correcto es siempre el mismo: agregados, humedad, máquina y, por último, aditivos. Un aditivo aplicado sobre un proceso ya ordenado da un salto medible. Aplicado sobre un proceso desordenado, es un gasto que enmascara el problema real.

5. Cómo evaluar un aditivo sin gastar de más

Una prueba honesta cabe en una jornada de producción:

  1. Fija todo lo demás. Misma arena, misma humedad, mismo tiempo de vibrado, mismo operario. Si cambias dos cosas a la vez, no sabrás a cuál atribuir el resultado.
  2. Produce un lote testigo sin aditivo y pesa diez piezas recién desmoldadas, una por una.
  3. Produce lotes con dosis crecientes —por ejemplo, la mínima recomendada, la media y la máxima— y repite el pesaje en cada uno.
  4. Anota el comportamiento al desmolde de cada lote: piezas rechazadas, aristas dañadas, adherencia al molde.
  5. Ensaya compresión a 7 y 28 días de los cuatro lotes.

El aditivo que te conviene es el que aumenta el peso de la pieza y la resistencia sin empeorar el desmolde, a un costo por metro cúbico menor que el ahorro de cemento que permite. Si esa cuenta no da, no importa cuán moderna sea la química: no te sirve.

Y antes de probar aditivo alguno, verifica que tu curva granulométrica esté dentro de banda con el simulador de dosificación. Es gratis, y descarta la causa más común antes de que gastes en la menos probable.